Vous pouvez contacter Nadezhda Gazmuri-Cherniak
par le formulaire contact du site.

CARTAS A ANNE: UN AMOR OBLATIVO Y CREADOR

3 juin, 2021 (00:59) | Non classé

 

 

          “CARTAS A ANNE

 

 

 

     DE FRANÇOIS MITTERRAND

 

 

    UN AMOR OBLATIVO  Y   CREADOR

 

« […] Ce que je t’apporte en t’aimant ne se justifie que si je t’apporte un amour créateur, fort, juste. Voilà ce que je compris. Voilà ce que je te dois.

[…]

 

     Primera parte.    LAS CARTAS DE AMOR

    ¿LITERATURA O VERDAD?

 

Estimados Lectores,

Las «Cartas a Ana» de François Mitterrand un problema literario surge, estamos frente al cruce de dos géneros opuestos, que se encuentran únicamente porque el autor tiene une poder magistral de la palabra que se une a una grandiosa capacidad afectiva que él transforma en la más pura literatura aquí las palabras de Kafka renacen “yo no soy más que literatura”; amor oblativo y creador.

un largo poema ininterrumpido, de mil matices, hecho plegaria de versos enamorados que dirige con un acento insistente en el que la más alta elección de figuras retoricas exquisitas llega a la cima de lo que puede dar la poesía epistolar.

¿Cuál sería la diferencia entre la literatura de ficción y la literatura epistolar?

Si tomamos el postulado de Giorgio Manganelli debemos si ninguna duda hablar de literatura como acto premeditadamente ficcional; para citar Dorrit Cohn; Manganelli expone su teoría en su ensayo La Littérature comme Mensonge”; esta misma visión de la creación estética es desarrollada por George Steiner en casi todos sus ensayos. En todo arte serio “la transfiguración de la realidad” es un elemento necesario, loque en la intencionalidad epistolar desaparece y sus calidades estéticas aparecen sin la intencionalidad previa del autor.

Todo enamorado puede escribir cartas, más sólo el dotado del talento literario hará de ellas, “involuntariamente” un acto creador.

Es preciso revisar para comprender este fenómeno, dos tesis literarias opuestas, la de Dorrit Cohn, en su Lo propio de la ficción y la de su opuesto más franco y definitivo, el crítico y catedrático Wlad Godzich quién admite como “literatura” un amplio registro de manifestaciones de la escritura, sin sean ellas intrínsecamente ficcionales.

Nosotros participamos sin reserva a la tesis de Dorrit Cohn, es evidente que la creación de un mundo aparte de la realidad, llevado y obtenido para ello al uso de elementos del lenguaje expresados en un paroxismo de expresión ficcional, tal como lo encontramos en Kafka o en Giorgio Manganelli, comprendemos realmente lo que significa la creación de un mundo literario aparte, y la puesta en obra de la estilización del lenguaje escrito llevándolo al extremo de su expresión estética.

Volvamos a las Cartas a Ana.

Los 26 años de diferencia de edad que distancia en la era temporal real a esta singular pareja, donde es el varón el mayor de edad, hace nacer en ellos, un amor en la perfección existencial. No entraremos en este tema de discusión, porque sería  proceder a enumerar una serie de didascalias sin relación profunda con el tema literario, sobre todo en esta época que ha desmantelado precisamente el sócalo existencial en el que florecen sentimientos perennes; que tienen esa ansia de durar.  Ustedes saben perfectamente a lo que me refiero, no es la mujer la que en una pareja debe ser mayor y tomar el mando, es claro que la desnaturalización antropológica comienza aquí y termina en el laboratorio hospitalario.

Los críticos se adonan al análisis de las dificultades  que la pareja sufrió en este mundo real; grave error,  sólo una obra creada con una intención crítica, una obra de tesis, merece este acercamiento,  en el caso de estas epístolas de François Mitterrand, el acto creador-poético es inherente e involuntario a la expresión amorosa, el factor “’involuntario” es crucial, no estamos frente a la lucha antagónica que se despliega del comienzo al fin en Bérénice, aquí la obligación de honor al Poder del Estado contra el amor está totalmente ausente el análisis hecho es subsidiario y es por esto que es imprescindible dejar estos elementos anecdóticos fuera de la exégesis del tema central; lo sustantivo es el amor hecho palabra, un amor creador dotado de una intencionalidad creadora, estamos por esto frente a una obra literaria de género epistolario; la que se desarrolla en una interminable modulación temática en torno al leitmotiv: la expresión del sentimiento afectivo real en lo absoluto, que lo diferencia de la literatura ficcional pura.

El resultado es que, para el lector sumido en su acto de lectura termina como el receptor de privilegio que ha debido acoger una obra literaria entera y completa.

Es preciso poner el acento en la diferencia de edad; elemento fundamental que será generador del impulso poético es dado por la diferencia de edad entre ambos, el varón siendo mayor que la joven; se intensifica en la perfecta armonía desde el comienzo en la manera literaria de “cortejar a la dama”, es así como irrumpe el preliminar amoroso del más puro refinamiento; es el preliminar de antaño que no debió nunca extinguirse entre los hilos invisibles y esclavizantes de la informática, de la aparición y reforzamiento del lenguaje truncado y qué decir… de la ausencia de delicadeza en la relación amorosa.

El reportaje dedicado a las Cartas a Anne, deja al espectador entre dos corrientes emocionales eminentemente contradictorias, la emoción de un descubrimiento que se desvela en un poder oblativo profundo, la fuerza  fulgurante del lenguaje enamorado, y la inseparable sensación de cometer un sacrilegio que, paradójicamente nos obliga a “sentir” y “admirar” intensamente esta serie de cartas a medida que entramos en la lectura; dejándonos arrastrar por la revelación de una confesión íntima, que sólo pertenece a dos personas, ese secreto de amor escrito, revelado en una confesión literaria, nos empuja sin quererlo a apropiarnos de esta atrayente revelación, a  ejecutar la violación de un secreto, y nos volvemos los actantes de una intrusión en los recónditos lugares de la intimidad de dos enamorados.  Es así como se enlazaron desde el comienzo, nuestra sorpresa ante la palabra enamorada, que se ató a un malestar emocional imprevisto e inevitable.

Es preciso saber que este orden de correspondencia amorosa es algo excepcional, el destino hizo nacer un amor fuera del orden natural, nacido del encuentro de dos seres de excepción donde el Sino existencial se manifiesta como el indestructible lazo de un amor eterno, calidad única y primordial de todo amor absoluto.

Las relaciones epistolares entre artistas del “pasado” nos han legado copiosos ejemplos y verdades perennes, debemos insistir en que en “la ausencia de intencionalidad de transfiguración de la realidad”, no puede más que  aumentar la vibración poética de una oda de confesión amorosa, de una armoniosa plegaria dirigida desde la cumbre del sentimiento a su amada en un sotto vocce maravilloso.

He aquí la revelación indestructible de la fuerza intemporal del verdadero amor hecho palabra, palabras que dan razón a la existencia, permiten el pasaje temporal peligrosamente transitorio de ese  todo real e inestable , de ese pasar por el tiempo y que da el verdadero valor a la vida; dos sentencias irrumpen en el aire… Erich Fromm quién postuló una verdad aterradora, la que nos dice que morir es algo terrible, pero que morir sin haber vivido es insoportable; este “vivir en amor” en más de mil cartas, se otorga el poder de borrar la muerte física, y viene a unirse  a la sentencia de Vladimir Jankélévitch, la que  aquí florece en plenitud, ese “existir” en la palabra amorosa les ha dado a estos dos enamorados “el viatico hacia la eternidad.”

 

Nadezhda Gazmuri-Cherniak

 

 

 

 

Write a comment

You need to login to post comments!