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DE PROFUNDIS DEDICADO A MAMÁ

18 octobre, 2020 (06:44) | Non classé

 

            DE PROFUNDIS

 

 

DEDICADO A MAMÁ

 

                     I

Quisieron separar nuestro binomio

Dando el golpe mortal y haciendo añicos

Tu cuerpo de porcelana.

II

Mamá, tu naciste para ser Madre

Yo nací para adorarte.

                         III

La prisa, que sólo el amor provoca

Hace nacer antes de tiempo…

Por gracia de Dios

 Tu sonrisa

Inundó siempre tu ser

Acogió mi vida

en la música y el abrazo tierno.

                    IV

El asesino dio el hachazo

No con el hacha ni el cuchillo afilado.

No fue el bisturí el que con su fina lama

Hizo explotar la sangre que se repartió en tus entrañas.

Esas que me cobijaron durante siete meses.

                        V

Durante tu agonía

Yo, en el horror sumida

Sola, sin nadie a mi lado

Que diese la orden

De sacarte de entre las garras

De sus amigos hospitalarios

Que terminaron

De aniquilarte

¡No con un hacha!

¡No con un bisturí!

¡No con el cuchillo cortante!

Más dándote la espalda.

Riéndose a carcajadas de tu sufrimiento.

El segundo asesino

Burlándose sádicamente.

Reía de tu agonía

           VI

Nos llevaron atadas

Al abismo

Del tenebroso conocimiento

 de la inmundicia humana.

VII

Viendo tu Vientre fundirse

En una necrosis de espanto

Que hacía estallar toda la estancia fría

Que te sumía en el sufrimiento

De la tortura desgarrante

Que los asesinos viciosos

repartían en tu Vientre Bendito

con creces y alevosía

Extirpándote lentamente la vida.

              VIII

Yo, junto a ti

Desvalida y sola

Sumida en el horror de tu sufrimiento

Ambas solas, sin nadie,

Encerradas en la prisión del dolor.

IX

Del blanco crudo

Al igual que tu agonía

Que tu soportabas

¡Apretando los dientes!

Mirándome con la súplica desesperada

del agonizante.

Que no comprende

La maldad

Del asesino.

           X

Ese maldito, habitado

En todo su ser diabólico

Por la perfidia y la traición

Fue el que te dejaba sufriente

Sin darte la Paz.

Yo ahogaba los alaridos

Ensayando

De contenerlos

Ante tu dolor indecible.

              XI

Fue tu Vientre Bendito

El que el asesino golpeó

Con el hachazo invisible.

                XII

Mamá, tu naciste para ser Madre

Yo nací para adorarte.

                XIII

Tu Vientre Bendito

que me cobijó durante siete meses

fue el 18 de octubre de 2013

Hecho añicos

Ese día fatídico

Dejaste de respirar

un viernes

que te acogió el Cielo.

             XIV

Madre,

Tu Vientre Bendito

Ese viernes

Se pegó a tu espalda

A las doce cincuenta y cinco minutos

Fue la hora del día fatídico

Que anunció tu muerte definitiva

Y mi muerte en vida.

  XV

El asesino

En vez de darte la Paz

Te dio la tortura

Y la muerte.

Tu Vientre Bendito

Fue el nido que el asesino traidor

¡Escogió para torturarte!

¡Que celos dio tu Vientre Bendito!

Porque tu Vientre dio la vida

A ese ser que nació para adorarte.

              XVI

El traidor asesino

que debía darte la Paz

Escogió celoso, el darte la muerte.

Mi nido de vida.

Él, lo aniquiló con un hachazo invisible

Tu Gracia

De haber sido

La elegida de Dios

Que te dio la belleza suprema

El talento y tus silencios.

 XVII

Mamá, Creatura sublime

Hecha de música y bondad.

Tu esencia de Madre,

Tu Vientre Bendito

El intruso asesino

Lo volvió con alevosía

¡En un nido de Muerte!

         XVIII

Porque tú, Madre Bendita

Tu naciste para ser Madre

Y yo nací para adorarte.

Tu Vientre explotó en un infarto

Sin que yo pudiese intervenir.

Mis esfuerzos supremos

Por cuidarte

Fueron aniquilados en un sólo instante.

              XIX

Correr hacia manos expertas

Era lo urgente

Y yo al final

Decidí contra la orden del asesino traidor

Correr despavorida,

Salvando calles,

Atravesando plazas

Y los más recónditos

rincones de la ciudad dormida

contigo en mis brazos

Gritando despavorida:

¡Urgencia!

para confiarte entre manos expertas

que tu infarto reclamaba

Pero el asesino

Te dejó inerte.

        XX

Viéndote en el fondo del abismo

Sumida entera en el horrendo

Sufrimiento del dolor de tu Vientre

Corrí despavorida

Hacia las que creí

Manos expertas.

Corrí despavorida

Salvando calles

Cruzando plazas

A toda velocidad.

Contigo en mis brazos.

Gritando:

¡Urgencia!

Pero en vez de correr hacia la Vida

¡Yo corría desesperada hacia la Muerte!

             XXI

El asesino traidor

Te mataba

Lentamente

Te mataba con su inercia

Te sumía cada hora que pasaba

En la tortura del dolor

que no se apaciguaba.

Retardando con alevosía

La suerte de poder salvarte.

Porque me prohibió

Correr hacia manos expertas

Que te darían la Paz.

El asesino traidor

permanecía impasible

Ante tu lecho, donde inerte

Yacías a su entera voluntad,

Donde sufriente, sin emir una sola palabra

Impidió con su hermética inercia

que yo corriera contigo en mis brazos

Y gritando:

¡Urgencia!

         XXII

El asesino impidió

de un hachazo invisible

Que siguieses dándome

Tus sonrisas de Ángel.

El asesino te sumía lentamente

En el indecible sufrimiento

A su merced, te llevaba

¡Funesto!

¡Hacia la Muerte!

           XXIII

Desde la engañadora cima

De su pretensión de falso médico infame

Se vanagloriaba de saberlo todo.

Persistía con alevosía que yo debía

“¡Dejarte tranquila…!”

Escapando mi mirada suplicante.

Sin escuchar mi lamento.

Dejando herméticos los labios.

Desviando cobarde

Mi mirada insistente.

Mis pedidos obstinados

para darte los cuidados

Te dejó inerte, sin ayuda

¡Tú, desvalida y sufriente!

¡Yo, suplicante!

Él, Mintiendo!

Que jamás

¡Tu habías estado mejor!

XXIV

Y yo, despavorida

Corriendo por calles dormidas

Salvando calles

Atravesando plazas

Y recónditos lugares

Contigo en mis brazos

Y gritando:

¡Urgencia!

En vez de correr hacia la Vida

¡No sabía Mamita, que corría hacia la Muerte!

  XXV

El asesino me prohibió

El llevarte en fulgurante escapada

Hacia manos expertas

Que, sino salvarte

Podrían darte la Paz

Apaciguando el dolor

Inevitable.

¡En el sueño Programado!

             XXVI

Ahincada yo estaba durante trece años

En prolongar tus días en la placidez

Que sólo nosotras sabíamos conjugar.

XXVII

Darte la Paz fue mi sólo empecinamiento

Yo, por velar tu sueño por las noches

Y vigilar tu respirar, tu aliento

A cada instante del día,

Tú, sonriente y amante

Mi único Ángel

Atenta, a cada instante de mi vida

Si vacilar, durante más de medio siglo.

XXVIII

Madre, tu Vientre Bendito

El lugar más Bendito de tu ser que me dio la vida

Era en ese momento el objeto

Del que se valió el asesino

Para darte el dolor supremo

Al final de tu vida.

            XXIX

En lugar de la Paz

El asesino

Te dio el más horrendo Final,

Embargado que estaba

en su programa diabólico,

De perfidia

De traición y sadismo.

         XXX

La necrosis hacía que tu Vientre Bendito

Vacío y doloroso

Se hundía

Cada hora más

Hasta pegarse en tu espalda

Para transformarte

En un esqueleto cadavérico;

        XXXI

Mi pensamiento

Huyó hacia mi infancia

Y mi mente desesperada

Ensayó de imaginar

Mi único cobijo tibio y musical

Que tu Vientre Bendito de Madre me daba,

Hasta que yo, lista para abrir los ojos

Apresurada por descubrirte

No pude esperar

El dictamen natural de los nueve meses.

                   XXXII

Con la prisa, que sólo el amor provoca

Te anuncié mi premura por verte

Antes de tiempo, minúscula,

En la desnudez del nacimiento

Y sólo revestida con el número siete

Porque sólo siete meses fueron necesarios

Para descubrirte en toda tu belleza.

Y comenzar inseparables

Eso que llaman la Vida.

Tú, empujando el “coche” por la Alameda

Yo, en Paris, empujando

El sillón rodante

Que durante trece años

Recogía tu cuerpo adorado.

Sillón rodante en que inválida

Pero siempre sonriente

Gozabas del paseo cotidiano.

Te paseaba

Por calles y plazas

Esas que al final…

Yo decidí correr despavorida

Contigo en mis brazos

Gritando:

¡Urgencia!

         XXXIII

 Mamá, tu naciste para ser Madre

Yo nací para adorarte.

y quedar juntas para la eternidad.

 

           XXXIV

Mamá, en 2012

Mirando la luz que llegaba

desde la ventana abierta

Me dijiste…

Mi niña querida, mi ángel

No lo olvides

Tú, eres Yo

Y Yo, soy Tú.

Debes saber, que ocurra lo que ocurra,

No lo olvides nunca, prométemelo…

Yo estaré siempre contigo.

Porque Yo soy Tú

Y tú eres Yo.

 

Amín.

 

Nadezhda Gazmuri-Cherniak

18 de octubre de 2013

18 de octubre de 2020

 

 

 

 

 

 

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