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ERROR MORTAL [EXTRACTO DEL NUEVO LIBRO EN ESCRITURA]

8 octobre, 2020 (02:38) | Barbarie de la pensée française, Non classé

ERROR MORTAL

 

 

RELATO LIRICO

 

[…]

Cuando se ha visto morir la Mamá, volverse cadáver, sufriendo hasta quedar yaciendo inerte en una cama fría y dura de una pieza del quinto piso de un hospital parisino, sufriendo como un animal, ante nuestra vista horrorizada e impotente, cuando se ha sentido en nuestra propia sangre su sufrimiento, agonizando como un animal sin asistencia entre médicos salvajes, no se puede recomenzar la vida tal como se era antes.

Es imperdonable que aquel que lo sabe, se acerque como si nada hubiese pasado. No se trata de exigir un trato especial, no se trata de pedir condescendencia, ¡Eso sería lo peor! ¡No! lo que yo esperaba era un aire… no de indiferencia tampoco…sino más bien, ¿cómo decirlo exactamente? Un entendimiento callado, eso que no se dice, que se piensa y que se da en silencio, precisamente en silencio, sin decir nada, no decir nada, dar el silencio, e imponerse, no dejarme en ese estado inerte. Sobre todo, imponerse, eso era lo que él no hacía nunca, eso era lo que yo esperaba, que fuese en los pocos instantes… Como la estaca que plantamos junto al tronco de árbol aún frágil y que está en pleno crecimiento, amarrándola firmemente para que el árbol no se doble, hasta que solo, ya fuerte, tome el crecimiento bien derecho.

Vi a mi padre hacer este ejercicio botánico con casi todos los árboles y plantas en crecimiento del jardín de la cabaña naranja que teníamos al borde del mar.

Porque al igual que los árboles recién plantados, en duelo estamos como ese árbol que se dobla con el viento y su crecimiento es frágil, es por eso que  se debe plantarle una estaca de madera justo al lado del tronco, muy  cerca, y se la amarra firmemente, no se debe liberar el árbol de esta estaca que cuando estamos seguros de que el árbol se lanzará hacia el cielo, seguro, firme y que el viento no será capaz de doblarlo; el viento solo hará cantar sus hojas, porque los eucaliptus son muy frágiles cuando son chiquitos, pero luego crecen al infinito, cuando ya esveltos, nos agradecen para siempre con su canto metálico con cada ráfaga de vientos marinos.

Debió imponerse, pero no lo hizo, creyendo y haciéndome creer que yo era la misma, como si nada hubiese pasado, como si yo no hubiese ni envejecido ni sufrido, una avalancha de años se me vino encima como un tsunami, como el derrumbarse de terrenos extensos en un  un acantilado. Salí de ese fatídico hospital, transformada en una nueva mujer; de los ojos de Mamá, que ya no me miraban…Una quemadura se impregno al cerebro juntándose a él para siempre, quemadura intrusa, acaparadora de todo pensamiento.

Su mirada, en su ahogo, miraba con espanto la nada y me dio el contacto abismante de la Nada, sus ojos fueros arrojados hacia la nada, arrastrándome con ella hacia su misma muerte, compartiéndola conmigo, ¡Me fui con ella en la misma experiencia! Cuando filósofos nos dicen que la experiencia de la muerte es personal y que es ilusorio todo discurso sobre la muerte ya que todo no es más que suposición abstracta, elucubración mental, cierto, y cuando ya estamos enfrentadola irrevocablemente, y estamos en la fase del “casi” esa fase intermediaria, justo unos segundos antes del horror certero y absoluto del fin, pues ese momento de segundos que se dilatan, yo lo viví con Mamá, con la diferencia que yo puedo contarlo porque yo morí con ella, hice la experiencia de la muerte y seguí viva, no la misma vida de antes, sino otra, bien diferente, me dio una poderosa mirada de rayos X  que se me impuso de manera hiriente como el corte de un cuchillo.

Mas poderoso que el discurso filosófico de miles de páginas que ensaya de razonar la Muerte. Cierto, ya no estamos vivos para contarlo viviendo nuestra propria muerte, ¡Estaremos bien impedidos para razonarlo y contárselo al mundo entero, ni el sufrimiento de la agonía, ni la visión de espanto del ahogo y, tampoco la visión de la nada!

Lo peor, es saber en un milésimo de segundo ¡que lo vivido no sirvió de nada! Si claro, La vida es sueño

Esto podría parecer una broma, sin embargo, no lo es, solo es así para aquel que hace de la muerte, un discurso filosófico atrayente y en las normas académicas. Yo tuve la experiencia absoluta de la muerte porque viví la agonía de Mamá, en sus seis días, sin dejarla ni de noche ni de día, y en sus siete espasmos de ahogo y en su mirada entré, y en su cuerpo martirizado vivi’, nuestra simbiosis era tal a lo largo de cincuenta y nueve años y siete meses, los que estuve en su vientre, que la muerte me invitó a saborear de antemano el fiel  del  horror, dándome la primicia de lo que Mamá vivía, vivió y anunciándome lo que yo viviré dentro de poco.

Recibí una preparación absoluta, una especie de aprendizaje forzado del horror supremo, eso fue lo que me fue reservado.

Fue con una fuerza bruta que me la arrancó; esa fuerza bruta me arrancó Mamá de mi lado para siempre, desgarrándome para siempre de sus abrazos, desde entonces, fue un hecho hermético, no había una sola rendija de donde pudiese escaparse un hilo de luz, no había un solo espacio, ni de un milímetro siquiera de donde yo pudiese rasguñar y traerla hacia mi pecho, para en un abrazo prolongar fundida en su cuerpo lo que se llama absoluto, ese absoluto temporal de instante, de  cada día, de cada mes y de todos los años inmensos, tremendamente amplios y extensos de toda una vida juntas.

Nunca más podría tener conmigo su contacto físico, era necesario, que me acostumbrase al “nunca más”, debí convencerme de que desde entonces todo estaba vedado, nombrarla, llamarla, escucharla, tocarla, y que nunca más me sería posible escucharla llamarme y que yo nunca más podría decirle… ¿Mamá? ¿Dónde estás? ¿Qué haces?

 ¡Si mi niña, ya voy, aquí estoy!

Desde entonces la losa sepulcral dio la nota final.

El granito que se confunde al mármol, son los que se conjugan y se ponen de acuerdo para matar para siempre el afecto físico, la lápida sepulcral es lo más cierto y corta todo discurso filosófico, el cementerio es el lugar preciso donde no entra la filosofía.

El único abrazo que se me daría desde entonces y con el que yo finalizaría mi propia vida sería frio, implacable y hermético como su tumba, liso como el granito, irrevocable como el mármol, el lugar donde la sonrisa se hiela, donde la mirada se vacia, donde los latidos del corazón son más lentos y el aliento comienza a vacilar.

Yo esperaba un poco de ternura, pero la ternura no es su especialidad.

Hay gente que tiene una capacidad única para ejecutar en la vida una “selección”, la aplican a todo, no solo en la organización de sus vidas, de sus gastos de sus proyectos, de sus cuestiones existenciales, sino que también en el terreno afectivo y sentimental, todo en ellos es cálculo, medida, planificación, no hay un solo momento de pasión, no hay un solo instante de improvisación.

Es así como, los gestos, las miradas y las palabras son estudiadas y reservadas solo para aquellos que ellos creen merecerlos, hacen de la vida una ecuación, y yo soy pésima para las matemáticas.

Eso es lo que yo recibí, pero, por un instante, me detuve en seco, ¿era verdadero mi análisis o  estaba yo analizando conjeturas de una pieza de teatro bien elaborada que él se inventó para hundirme aún más en la pena?

Porque a lo mejor, ¿ese desapego era una elaboración literaria, un plan psicológico, una estrategia?

No, no lo creo me dije, ensayando de pensar bien, y entonces me vino el recuerdo de una profesora en mi época de joven estudiante que me dijo: “piensa mal y acertaras!

Entonces, seguí en mis elucubraciones e interpretaciones de su lenguaje oral y escrito,  seguramente es lo que él da como cosa corriente de todos los días “a todo el mundo”, yo no entraba  en ningún caso en una selección especial en su vida, sino en la categoría de lo informe, de eso que no ha tomado ninguna  forma definitiva e imperiosa, y que se queda en el estado superficial, eso que se llama  “sin importancia” que corresponde a las conversaciones que se resbalan, las frases que se dicen con la sonrisa casi inocente en los labios, esas palabras conocidas, de saludos, de cortesía, hasta que de pronto, me acechan y revientan palabras de esas que […]

 

Error Mortal

Extracto del Libro en escritura

 

Nadezhda Gazmuri-Cherniak

Publicación en enero 2021

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