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ESTUPIDEZ IDENTITARIA ¡NO SE CAMBIEN EL NOMBRE JAMÁS!

19 septembre, 2021 (08:52) | Non classé

 ESTUPIDEZ IDENTITARIA

 

 

¡NO SE CAMBIEN EL NOMBRE JAMÁS!

 

Que idea más imbécil la de ese candidato a la presidencia que formula que todo postulante a la nacionalidad francesa debe cambiarse el nombre,

tal como él lo hizo; no se da cuenta que Es el apellido el que nos identifica y que debe ir de acuerdo con el nombre de lo contrario se produce un cortocircuito fatal y que es sore todo ¡RIDÍCULO!

Es como si un africano o árabe, traicionando su origen forzadamente con un apellido notoriamente extranjero, lo combinase arbitrariamente por orden estatal francés y debiese volverse francés por fuerza con un cambio de nombre, llamándose “Jean Claude”, “François” y si es mujer “Françoise” o “Corinne” seguidos de una consonancia árabe, española o africana.

Ese tipo de locura yo la llevo y la cargo como un bloque de mármol de Carrara atado a mi espalda.

Lo que hice es realmente un ridículo al estado paroxístico; es como si adoptase un nombre sueco o islandés, llamándome por ejemplo Arngunnur, que es el nombre de una eminente música clarinetista islandesa.

Si el mundo fuese perfecto, los funcionarios del registro civil deberían tener leyes amplias y  permisivas para con los artistas que como yo, cometen desvaríos y errores identitarios con cambios sucesivos de nombre;  cuando llegué a Francia, en un desesperado  deseo de volverme francesa por procuración, creí y accedí sin pensar a la exigencia inscrita en los formularios de pedido de naturalización francesa; creí como una idiota inculta  que, cambiándome el nombre, me volvería francesa ipso facto, y fue así como, cambie mi primer nombre CARMEN por Adèle, pensando literariamente en la hija de Víctor Hugo; solo que cuando lo supieron mis colegas españolas, me dijeron:” ¡Que estúpida eres! ¡Aquí ese es un nombre de portera de los años cincuenta, idiota!  Con Carmen eres tú misma, además te va perfecto, porque eres poeta.”

Luego un segundo cambio se produjo, no en la prefectura sino en el registro civil, cuando enamorada como una idiota; me cambié el nombre de nuevo; deben saber si no lo saben aun, que una es siempre una idiota cuando una se enamora, porque es un estado de idiotez máxima que por suerte se pasa como un virus.

Cometí una idiotez, comportándome literariamente como el héroe de La Celestina, Calisto, que dijo:” A Melibea quiero y Melibeo soy”

Prefiero no dar el ridículo nombre que ahora arrastro como un fardo que produce un error garrafal de identidad inscrito indeleble en mi cédula de identidad y en todos mis papeles de identidad; cada vez que alguien me nombra o que escribe ese nombre en los escritos jurídicos, me da una rabia negra…Y me digo, pero ¡quién es esa? ¿de quién están hablando? ¡Esa no soy yo!

Ese error que cometen los que me nombran y escriben mi nombre, no saben que la verdad es que es un desatino que cometí en mi juventud, y que me ata a una religión que no es la mía; creando un equívoco desgraciado que se pega a mi piel como una capa de alquitrán

Estúpida fui e inconsciente de mi estupidez mayúscula, me cambié de nuevo mi nombre y le di una terrible pena a Mamá, eso fue lo peor, porque Mama adoraba el nombre Carmen, y papá me puso Florencia, en adoración y recuerdo a la ciudad italiana, es mi segundo nombre que afrancesé en Florence y que uso siempre para la pintura. Que quede claro mis dos, nombres con los que mis padres me inscribieron y bautizaron en 1954 son CARMEN FLORENCIA punto aparte.

Mi nombre Nadezhda me lo puse tardíamente, y él va perfectamente con Cherniak el apellido de Mam, este cambio espero sea ejecutado legalmente próximamente porque el desequilibrio identitario que arrastro debe ser corregido.

Nadezhda está puesto en honor a mis ancestros rusos ucranianos por el lado materno y mi abogado trabaja porque el famoso registro civil acepte que yo vuelva a mi identidad de origen y que acepte borrar mis idioteces de las que soy en este caso la única culpable.

A veces me disculpo de mi falta citando a CIORAN quien, en uno de sus libros, Entretiens, dijo que uno debería cambiarse en nombre luego de cada enfermedad,” dado que el amor es una enfermedad pasajera,  mi pedido de borrar ese nombre idiota que me puse  debe ser aceptado por el juez y debería en total justicia acceder a mi pedido de restituir mis verdaderos nombres, porque es un pedido auténtico que perjudica  mi equilibrio emocional, es preciso que me devuelva mi verdadera identidad, el Juez deberá acceder al pedido de mi abogado;  no puedo dudar, porque cuando se tiene un abogado competente y profesional se gana el juicio.

Este año deberá ser un año que me traiga buenas noticias para reparar las idioteces cometidas.

Y juro que nunca más me cambiaré mis nombres, porque nunca más estaré enamorada, ¡la vejez por suerte nos ahorra esa enfermedad!

Hasta que llegue esa enfermedad de la que una no se mejora, como lo dice tan bien Vladimir Jankélévitch:  La Mort, la maladie des maladies.”

 

Carmen Florence Gazmuri Nadezhda Cherniak

Convengo en que es un poco extenso, pero es mi verdadera identidad que debería se inscrita así.

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