Vous pouvez contacter Nadezhda Gazmuri-Cherniak
par le formulaire contact du site.

MIEDO VERTIGINOSO Y SOMBRÍO

29 septembre, 2020 (19:44) | Non classé

        MIEDO VERTIGINOSO      Y SOMBRÍO

 

 

I

Sonreír me está vedado

No quiero abrir los ojos

El miedo corre

Por mi corriente sanguínea

El miedo

Queda oculto.

II

Dejo el grito ahogado

Dejo la garra del Mal

Que se crispe

Sola

Tratando de rasguñar

Incansablemente

Las piedras

Del sócalo

Que estabilizan

La casa que amenaza

Perpetuamente

Balancearse

Arrastrando

Como un barco que oscila

A la merced de una torrencial lluvia

Como una furiosa tormenta

Que amenaza

A su única habitante

Que en una trampa

Se ve arrojada

A la deriva.

III

La garra del Mal

Se enrosca sola

Contra los vidrios

De la puerta de entrada.

IV

Afuera se han quedado todos

La entrada les está vedada

Las voces amenazantes de todas las personas

Que acecharon

Mi casa y el aterciopelado susurro

De voces y recuerdos

Añorados

Esos que viven conmigo

Esos recuerdos son

Los únicos amigos que me acompañan

En mi casa llena de música y silencio

No entra nadie

Les he cerrado a todos el permiso de visita

Les he cerrado a todos el paso.

Mi puerta queda hermética

Cerrados los cerrojos

Con cuatro llaves

Con doble cerradura la puerta

De entrada

He girado todas las cerraduras

De puertas y ventanas

Con doble llave

La entrada de mi casa

La he clausurado

Nadie encuentra

Mi nombre

No hay el más mínimo indicio

Que señale

Un número

Un apellido

O una indicación

Que los lleve a buen destino.

V

Por eso he huido

He preparado

Mis valijas

Con mis pocas pertenencias

Porque el miedo acecha

Porque el miedo

Corre vertiginoso

Por mi corriente sanguínea.

VI

Y, yo me digo

Pensando día y noche

Rogando en mi plegaria inventada

¡Dios mío!

Haz que que no escuche mi lamento

Que no vea nunca mi mirada

Que dice

Lo que yo no me confieso ni a mí misma

Que no vea

En mi mirada

La verdad

Que yo no me confieso

Ni a mí misma

Porque el miedo

Corre vertiginoso

Por mi corriente sanguínea.

VII

Me volví una experta en mentiras

Me volví una experta

En la práctica laboriosa del silencio

Hierática

Poniendo fronteras invisibles

Al odio y al amor.

VIII

Me volví experta

En quietud

Aprendí a callar

A no responder nunca más

A no escuchar los ecos

De la multitud.

IX

Y en un impenetrable silencio

En el recóndito espacio

Donde se queda el miedo escondido

Es allí, precisamente

Donde elegí mi casa

Donde me escondí para siempre

Haciendo creer

Que pienso en otras cosas

Y que escribo temas

Que se alejan de mi único pensamiento

Cuando todo se reduce al mismo tema

Yo no pienso

Y no escribo

Otra cosa

Eso que debe quedar secreto

Escribo desviando el tema que acecha

Y amenaza

Con sacar al aire

Lo que debe ser

Imperiosamente silenciado.

Aprendí a callarme

A no escuchar más los ecos de la multitud

Para quedarme en silencio.

Porque el miedo de caer al precipicio

Corre vertiginoso

Por mi corriente sanguínea

X

Yo, al contrario de mi heroína preferida

Berenice

No grito

El amor a cuatro vientos

No me pongo en medio

De la plaza pública

Exclamando con fuerza

Las razones ocultas

Que escribo con una retórica

Antigua

Y especialmente

En mi pensamiento

Con verbos al imperativo.

Desplegándose en páginas interminables

Los detalles que inspiran

Esta locura.

XI

Yo no soy como Berenice

Plantada en el medio de la plaza pública

Declamando

A cuatro vientos

Con versos y las más variadas

Figuras de estilo

La devastación

Apasionada

Que se vive

Cuando acude insolente

La fuerza equivocada

De un amor desesperado.

¡Si razón y sin destino!

XII

Con un Coro que exprese

¡Lo que yo no me confieso ni a mí misma!

Porque el miedo corre vertiginoso

Por mi corriente sanguínea.

XIII

No me pregunten

El motivo de este miedo

Que me acecha

En el rincón de mi ventana

En el rincón de mi almohada

Cuando tratando de dormir

El miedo cierra mi garganta

Retuerce de pronto mi vientre

Arroja calambres en mis piernas

No, no es el frío

El que produce

Estragos en mi cuerpo.

No es ningún problema externo.

Él es el que arroja

El insomnio

En el interior de mi mente

Es el miedo

El que corre vertiginoso

Por mi corriente sanguínea

Que dice la verdad oculta

De aquello que

Yo me esfuerzo

Por no confesarme ni a mí misma

Tratando de dormir

Cerrando firmemente los párpados

Sin moverme

Sin hacer el más mínimo ruido

Dejando entrar solo la noche

Que se escurre negra y sombría

Invadiendo la pieza

Rodando, acaparando

Cada espacio y hasta el más recóndito

Lugar de toda la extensión

De la estancia

Acompañando

Mi plegaria

Que dice por la madrugada

Cuando aún no apunta el sol entre las nubes

Lo mismo que repito sin cesar durante el día

Y por las tardes cuando las olas tranquilas

Se retiran

Alejándose lentamente

En un común retiro

Incasables, siempre repitiendo

Constantemente el mismo

Movimiento de repliegue salino

Eternamente repetido.

Al igual que mi rezo y mi lamento

Las olas por la tarde se retiran lentamente de la orilla

En un sordo rumor dormido

Y por la noche cuando todo se vuelve sombrío.

Cuando la noche apretada

Cierra la última fugaz lámina

Que iluminada anuncia su huida.

Es en ese preciso momento que

Yo comienzo mi plegaria

Y que digo musitando en secreto

¡Dios mío!

Que no sepa nunca

Que el miedo

Corre vertiginoso

¡Por mi corriente sanguínea!

Que no se de cuenta

De que en mi mirada

Surge de improvisto todo aquello

Que debe quedar escondido

Lo que no me confieso ni a mí misma

Porque el miedo corre

Vertiginoso por mi corriente sanguínea.

XIV

Sonreír me está vedado

Mirar de frente

Sería un gran desatino

¿Conversar?

Sería un pecado capital.

¿Mirar de frente?

Sería flagelarse

Seria volverse una Mártir

Voluntaria.

XV

Es por eso solamente

Que cierro los parpados

Que no respondo a nadie

Porque el insomnio inunda mi almohada

Sin causas externas

Y es por eso precisamente que

El sonreír me está vedado

Que debo quedarme Hierática

En silencio.

Que debo escoger el retiro

E irme para siempre frente al Mar

Donde fabricaré mi rincón

Donde desataré las amarras

Con que el miedo me aprisiona

En la celda del dolor

Que no se muestra al exterior

Ese que solo sale cuando todo está oscuro

Cuando todo se vuelve silencioso

Cuando la estancia se recoge en una sola

Forma y en un solo dibujo definido

Que ha intentado dar una descripción

Diferente de la noche sombría.

XVI

Sonreír me está vedado

Mirar de frente sería un grave desatino

Pronunciar una sola palabra

Seria auto condenarme

¡Dejar ver lo que yo no me confieso ni a mí misma!

Y condescender en que

La verdad es que

Lo que pienso es una locura

Mirar de frente seria

Demostrar abiertamente que acepto

La desgracia que me ha sido reservada

E ir voluntaria caminando

E ir solitaria

Caminando

Por el corredor de la muerte

Que me esperaría

Como a todo condenando

¡Al que solo lo espera la guillotina!

XVII

Es por eso

Que mirar de frente

Con valentía

Me está vedado

Debo apretar fuertemente los labios

Que no me traicionen

Con un tono de voz

Que deje escaparse el trémulo de la emoción contenida

Que se escapa imperiosa

Si importarle

Mis mejores intenciones

Porque no,

Eso es seguro

Yo no soy como Berenice.

No esperen que desvele

Su nombre en un descuido

En una inspirada estrofa enamorada

¡Le he dicho al Coro que se calle!

Nadie debe desvelar su nombre

Ya ven que yo no lo he dicho

Porque el miedo corre vertiginoso

Por mi corriente sanguínea.

Es por eso

Por lo que el sonreír me está vedado

Que cierro los parpados

Para que no se descubra en mi mirada

Todo aquello

¡Que yo no me confieso ni a mí misma!

 

Nadezhda Gazmuri-Cherniak

Poemas de Amor

París, 29 de septiembre de 2020

Publicación en edición reducida

Enero 2021

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Write a comment

You need to login to post comments!