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RELIGIÓN Y DINERO

2 janvier, 2021 (08:11) | Non classé

         RELIGIÓN Y DINERO

 

«Pues dad al César lo que es al César y a Dios, lo que es a Dios”.

                                              Lucas 20-5.     

“Les hommes de Néandertal n’étaient pas les brutes que l’on dit. Ils ont donné des sépultures à leurs morts »

                                             Eugène Pittard

                                 Histoire des premiers hommes.                      

Estimados Lectores :

Hablar de dinero mezclado a la religión es áspero y se corren múltiples riesgos. Los más eruditos políticos no aceptaran jamás los dilemas que provocan la incongruencia total que existe entre religión y política, esta aporía es típicamente francesa, en otros países, la verdadera separación existe sin alardes. Dale al César lo que es al César y a Dios lo que es Dios.

Aquí en Francia la ley de 1905 encierra una serie de incongruencias que yo desmantelé una a una. La administración arregló el problema con un decreto de ley en el cual el tributo se paga doble al César en puesto. Es decir que el doble tributo es una pura cuestión de dinero, uno de los dos debía ser desterrado y la aporía se resolvió.

Aquí el tema es tabú. Y, en sólo dos casos: ya sea cuando por cuestiones teológicas, usted ensaya de dialogar seriamente con un sacerdote o cuando usted se dirige a las altas autoridades políticas o administrativas. Los primeros no dicen la verdad, (solo entre ellos) y los comprendo, porque Francia les dio un puntapiés a principios de siglo veinte, y no hablarán jamás en público, ni defenderán en privado a sus “fieles”, de miedo de ser denunciados, la confesión no va en doble sentido. Cuando me acuerdo de la lista de necedades que me sacaron cuando llegué a rogarles intervenciones y que me ayudaran a salvar la tumba de Mamá; la teología parte directo al terreno del olvido, los arreglos para convencer son múltiples. No se olviden que mi artículo no habla más que de una cuestión de dinero. Hablar de teología exigiría no sólo haber hecho estudios serios, sino que me exigiría la escritura de varios volúmenes; las lejanas clases de catecismo recibidas en la infancia ya se cubrieron de la pátina del olvido; además la mente infantil acepta casi todo sin exigir mayores explicaciones. ¡Los niños no hablan de escatología ni deben preparar la tumba de sus padres!

Para describir la experiencia del horror y desamparo que me hicieron vivir la administración francesa y los sacerdotes, no necesité varios años, uno solo me bastó para hacer la investigación en bibliotecas. Las cuestiones escatológicas son también algo que debo dejar al margen.

En esta época del SMS, de la fibra y que la exigencia de textos cortos, y de rapidez han matado la extensa y seria reflexión, se nos exigirá que abreviemos, es por lo que iré al fondo sin perífrasis. Esto comienza ya a ser bastante; en Francia hay dos tabús, la religión y el dinero. Lo ideal sería poder vivir sin ninguno de los dos. Imposible.

Aquellos que están politizados hasta la médula, estas reflexiones no tienen razón de ser.  Porque ateos y católicos actúan igualmente como salvajes.

y fíjense que puntos extremos se juntan ya que actúan tal como los católicos romanos que son excusados de cremar los cadáveres de sus padres, ya que el concilio del 63 establece que la cremación está permitida “porque el alma” se va al cielo!

¡Vaya con los concilios! ¡Inventan cada idiotez para arreglárselas con el dinero! El Papa cedió viendo los problemas de dinero de sus fieles, para pagar la concesión. Y, confiesan, les dan la absolución, ¡comulgan y basta! Los absuelven de pecado mortal. ¡Había que quedar bien con el César en puesto!

El César da la orden de cremar el ataúd de sus madres a la mañana siguiente y los sacerdotes duermen en paz.  Los hijos se calman rezando el rosario, algo de culpa debe quedarles en el inconsciente, yo no lo dudo.

Si esto es religión yo no soy religiosa.

Esas componendas religiosas me repugnan!

Yo soy cristiana y practico más que ellos, pegados a las hipocresías eclesiásticas que los hace arrodillarse ante el César. ¡Un escándalo!

Eso a mí no me toca. No soy católica romana; sin embargo, eso tocaría a mis padres, más no crean que ellos se hubiesen plegado, ¡por nada del mundo! ¡sobre todo mi padre! Los fieles aceptan todo lo que se le ocurre a la administración de la iglesia, la palabra de Cristo no está hoy en el seno de la iglesia. La que está hoy por hoy  bien desprestigiada. Somos nosotros la verdadera iglesia. Somos los únicos que mantenemos viva la verdad de las Escrituras, no los administradores.

Y, sepan que la religión ortodoxa prohíbe estrictamente la cremación, pero la prohibición es “elástica”, es algo así como la ley del embudo, voy a darles un ejemplo: Este horror ocurre en Grecia. Un reportaje serio, mostró a una pobre una mujer llorando en el cementerio de Grecia, reclamando al clérigo, ¡¡que no la defendió!!!, ya que ni siquiera esperan los 5 años para desalojar la tumba, sino que, a los dos años comienzan las exhumaciones. ¡Qué voy a esperar yo de mi caso!

la República laica desprecia a aquel que se atreve a decir que es “creyente”, lo mirarán con desprecio como si fuera un extraterrestre, o en el más seguro de los casos un pobre loco, ¡un verdadero ignorante que desconoce la República de “LUMIERES!”, usted quedará postergado víctima de los siguientes adjetivos: “arrieré”, “étriqué”,ringard,” “conservateur.”

La mal llamada sucia “cuestión de dinero”, se vuelve conflicto solamente cuando este falta.

Es por lo que, en mi ensayo, yo dejé la religión fuera de discusión y sólo hablo de ley, de dinero y de respeto a nuestros muertos únicamente debido a una cuestión de SENSIBILIDAD HUMANA.

Para que mi ensayo pudiese ser creíble, debí ser objetiva, mi tesis debería soportar que la escrutasen a la lupa, debía estar bien documentada.

Desde el punto de vista general, está incluida la bibliografía completa, los documentos oficiales de las leyes funerarias, los últimos estudios de la Cour de Comptes de 2019, correspondientes a las tarifas exorbitantes de las Pompas fúnebres y luego señala que el Estado francés estipula precios desmesurados y arbitrarios de las concesiones funerarias. Estas sumas extravagantes no tienen ninguna medida ni justificación; sus alzas son anuales. Deduzco sin dificultad que ¡¡es de allí que salen los sueldos de los súbditos de la alcaldía de París!!

La Cour de comptes dio una alerta al gobierno sobre la situación de la familias pobres en duelo. El César se quedó impasible. La Cour de comptes no es un organismo decidor. Su control es ínfimo, se queda en los archivos.

En lo personal, incluí mis facturas pagadas de la tumba de Mamá, y de la queda aún impaga, ¡la del cementerio regido por el César, por la ilustre República laica, solidaria y fraternal!

Es cierto que Francia da entera libertad para que podamos, nosotros, los “conservadores” celebrar nuestra religión en tanto no interfiera en los asuntos del Estado; sin embargo, la aporía sigue en pie.

CONVERSACIÓN ENTRE EL CÉSAR Y NADEZHDA

Nadezhda: ¿Por qué entonces el Estado, interviene en nuestros asuntos religiosos? ¿Ya que se aprovecha de nuestra religión para exigirnos un impuesto mortuorio?

La religión no es solamente celebrar bautizos, matrimonios y entierros es también, ¡dejar a nuestros muertos en paz!

César: ¿qué prefiere? ¿La cremación o el ácido sobre el ataúd de su madre?

Le dejamos libre la elección.

Nadezhda: ¡ninguno de los dos! Yo lucho por evitar la cremación o el balde de ácido con los que usted me amenaza. Su ley funeraria es una salvajada. Y, yo lucho no por causa religiosa sino por sensibilidad. No, yo no hablo de religión, yo la evoco solamente, yo hablo de SENSIBILIDAD; en la antigüedad, no había religiones monoteístas, y la preocupación de esos primeros hombres para darle una sepultura digna a sus muertos los engrandecía soberanamente, eso que usted César y su nación desconocen hoy en día.

Cesar: eso a mí no me interesa, aquí estamos en Francia ¿no lo sabía usted? Aquí, “chez nous”, la ley es igualitaria, somos respetuosos de la le, esta es para todo el mundo igual, ¡usted no es nadie de especial!

¡Aquí se respetan únicamente las concesiones de los antiguos soldados que murieron por la patria, y los que pagan!

Usted tiene derecho a practicar su religión, pero para que se la respete usted debe pagarnos. ¿Que se cree usted? ¡¿Que el pedazo de tierra donde usted puso el ataúd de su madre se lo vamos a dar GRATIS?!

Aquí es para todo el mundo igual, aquí: “CHEZ NOUS”, (¡porque yo no estoy “chez-moi!”)

¡La concesión “se arrienda” como su pieza HLM de 15m2, vea como somos generosos, aquí tiene 2m2, por solo 490€ por diez años, y 8000€ si quiere que sea perpetua!

Nadezhda: ¿De dónde quiere que saque 7680€ y que se los pague en una sola vez, como lo exige la ley? Como se le puede ocurrir que, a mi edad, ¿voy a tener tiempo de vida para ahorrar esa suma si apenas puedo sobrevivir con 829€ mensuales? ¡Usted que no tiene ningún derecho a cobrarme los restantes 7680,46€ basada en la ley de catastro funerario, que impone el impuesto “POUR TOUT LE MONDE PAREIL!”; porque esos 7680,40€ se pagan al Trésor Public, a los Impuestos, y los impuestos es lo único que queda aún libre de injusticias en Francia, los impuestos se pagan no con su lema “pour tout le monde pareil,” sino en virtud de nuestras ganancias y somos exonerados si somos indigentes; ahora señora César, el impuesto de una concesión funeraria debe ser calculado considerando nuestro poder de solvencia y usted  debería tener la obligación moral y política de exonerarnos si somos indigentes.

Yo no me inclinaré a humillarme para rogarle una exoneración especial

¿Por qué tendría que arrodillarme ante usted?

¿Para rogarle que no viole la tumba de mi madre?

¿Quién es usted para exigir ese tributo de humillación laica y soberana?

No, por favor, ¡la exoneración debe usted concederla no solo a mí!

 Sino a todos aquellos que quieren darles una sepultura inviolable a sus muertos y que no tienen solvencia económica para satisfacer su codicia mortuoria. Usted debe respetarnos precisamente porque no somos especiales, porque pertenecemos a la raza humana y que no somos salvajes como su ley es horriblemente salvaje.

Esta es la reforma funeraria que yo propongo y que haré conocer mundialmente, aunque esto no la inquiete para nada, ya que nadie tiene derecho a intervenir en los asuntos jurídicos de Francia, porque sus leyes son intrínsecamente nacionales; sin embargo, no se olvide que Antígona luchó por leyes no escritas. Cuídese.

 Sepa usted que para defender los dos metros donde reposa el ataúd de mamá, si persiste en perseguirme, haré cosas extraordinarias.

La política laica no puede permitirse todas las salvajadas que se le ocurren y se le pasen por su mente.

¡Hay una frontera para la ignominia, es el límite que impone la sensibilidad humana y la decencia!

¿Las conoce usted?

Si no las conoce, pronto deberá existir una ley que se las enseñe.

 

Nadezhda Gazmuri-Cherniak.

 

 

 

 

 

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