CARMEN FLORENCE GAZMURI-CHERNIAK

Escritos literarios – críticos, anuncios de nuevas publicaciones, libros editados. Artista-Pintora. Telas al óleo, gouaches y dibujos

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UN MENDIGO EN SAINT-GERMAIN-DES-PRES

27 Diciembre, 2022 (14:54) | Non classé

 

    UN MENDIGO

 

EN SAINT- GERMAIN- DES PRÈS

 

 

Estimados Lectores:

 

Llueve, una lluvia muy fina, una garuga cae sobre el asfalto del centro de París, son las once de la mañana, yo espero el bus 96 que debe dejarme en Montparnasse, mi Bonet me salva de tener que abrir mi paraguas; en París no se espera un bus más de cinco minutos, esta vez hay un atraso que me permite observar a este pobre mendigo. Ma dan ganas de llorar porque este es singular. Mas yo no lloro jamás. Esto ya se los he dicho.

Está sentado bajo una estatua, cuatro sacos plásticos bien usados lo rodean, esos sacos deben reunir seguramente sus únicas pertenencias, sus ropajes son sucios y gastados, sus zapatos con un uso alarmante, no lleva calcetas, observo su piel rojiza en los tobillos, causado por el frío y el roce de la piel sin protección envuelta solo en sus viejos zapatos.

Debería tener uno cincuenta o tal vez sesenta años, la miseria hace falsear la edad, tal vez es más joven que la edad arbitraria que yo le doy, su cabello ralo apenas canoso le rodea el cuello y toca sus hombros, una calvicie comienza a verse, barbudo, sin dientes, hace un rictus permanente, ese que hacen las personas sin dientes, pero lo que más impresiona es su mirada, su mirada no sube hacia el cielo, no mira los pasantes, una mirada desteñida sin ninguna esperanza en lo que lo rodea, abatido, resignado mira el vacío y  ese dolor contenido que da el peso de su miseria que nadie reconoce ni le ayuda a soportar, ensimismado en un interior que debe estar tan vacío como su vida. ¿Cuál ha sido la verdadera identidad en su juventud de este hombrecito delgado y que ahora derribado en su precipitada vejez, París acoge sin piedad?

Comienza a sacar un tarro de conserva, de uno de sus sacos plásticos; bien organizado, lo veo extraer un pequeño tenedor y una botellita de agua, me dije, éste sí que merece un buen billete de ayuda, no es un borracho ¿quién se lo dará? Dios mío, ¿Cómo es posible que en pleno siglo veintiuno en París tengamos que ver la humanidad pisoteada a este punto de deshumanización y de crueldad extremas?

Abrió su tarrito de conserva, y lentamente, con cuidado, comenzó a comer lo que estaba en el interior con su pequeño tenedor, masticaba lentamente y con apetito, con ese masticar propio de los desdentados; el gobierno no le da cuidados a los mendigos a pesar de la reclame permanente, hay tantos, que más vale no preocuparse, sólo en período de elecciones, entretanto que revienten, que se ocupen “las asociaciones” y tanto que las iglesias distribuyan la sopa nocturna, un solo bol de sopa caliente que los curas obtienen  gracias a las monedas que dejan los fieles en el tronco cada domingo, lo que no es muy nutritivo ni amortiguador del hambre que amenaza no solamente por las noches, pero qué quiere usted: “los pobres, los tendrán siempre”, sin embargo parece que el gobierno quiso cambiar los Evangelios y creó su propia palabra divina, asegurándonos que si los franceses votaban por ÉL, subiéndolo a la cima del Estado, gracias al sufragio y por dos veces repetidas, “no habría nunca más un sólo mendigo durmiendo en las calles”… Y los idiotas votaron por él y creyeron en su palabra… Divina.

Lo que sí fue asegurado fue su “subida” al gobierno por dos veces consecutivas, y que los mendigos hayan aumentado también por partida doble.

Una rabia me sube al pecho, siento que voy a reventar de rabia y de ganas de llorar, aunque no lo crean y es seguro que nadie al verme lo creería, en mi saco no tengo más que diez euros para “terminar el mes”, y hoy es el 23 de diciembre, víspera de Navidad, día sagrado.

Debo esperar la jubilación que llegará como una bendición mensual el diez de enero próximo, si no, a este mendigo le hubiese dado un billete. Me dije, no puedo ofenderlo dándole una moneda de un euro, eso es peor que no darle nada. Si viviese en Paris, lo que haría es trabajar como benévola en una iglesia, pero mi alejamiento de Paris, me lo impide.

El bus llega, ahí se quedó el mendigo de Saint-Germain-des-Près, nadie, absolutamente nadie se detuvo para sigilosamente dejarle un sobre. Están todos enfiestados pensando en “comprar”, pasan rápido frente a él repletos de paquetes y de regalos de navidad que se distribuirán copiosamente.

Como no pensar en el pintor Hernán Gazmuri que a sus 28 años llegó a París a estudiar en el Taller de Lhote, y que en la época de la “crisis” de 1930 lo acaparó la pérdida de su trabajo y se vio acorralado por el frío, el hambre y sin comer, viviendo en una miserable pieza en la Avenue du Maine en Montparnasse, sentado en un banco, rehusando de rendirse, con los zapatos rotos tocando la nieve, vivió como un mendigo, tal como este del que les he dado el retrato.

Subo al bus, que me llevará a Montparnasse.

Pero estas reflexiones escritas no son recibidas como elemento importante de las “comisiones” que distribuyen los HLM. ¿Quién va a defender mi carpeta? Nadie. Me las arreglo sola.

Antes de cerrar este escrito, les dejo un recuerdo memorable, un deber de memoria, que desarrollo ampliamente en mis Memorias de mi vida en París, literaturizada,  ¿saben lo que me dijo en el año 1984 Michelle Cuby? Esta noble mujer erudita fue la que me inició e introdujo generosamente en la vida parisina, era la asistente del Académico René Huyghe.

Una tarde conversábamos animadamente en un restaurante parisino, en una de sus recurrentes invitaciones, luego de haberme hecho compartir una obra de un autor clásico francés en la Comedie Française.

“Es terrible lo que me cuenta de su padre, ¿sabe usted? Estamos en deuda con él, ahora estamos en deuda con usted…”

Pasaré esta Navidad acompañada de mis fantasmas, y pensando en este mendigo de Saint Germain- des-Près…Representativo de lo que es París derribado por las autoridades parisinas y tirado al fondo de un precipicio de miseria por la mano devastadora y destructora de los politiqueros.

“Les pauvres,  vous en aurez toujours avec vous, mais moi, vous ne m’aurez pas toujours”

Mathieu 26.11

Si, pero:  “Et quiconque vous donnera une coupe d’eau en mon nom, parce que vous appartenez à christ, je vous le dis en vérité, ne perdra pas sa recmpenseé

Mathieu 10.42.

 

Feliz Navidad

Carmen Gazmuri

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